Trabajar para servir, servir para ser felices. (I) Por: @intersuficienciasomos

TRABAJAR PARA SERVIR, SERVIR PARA SER FELICES, PARTE I.


¿Qué es el éxito?, me pregunto. 

Por años el sistema económico (que ha intentado gobernarlo todo y sí que lo ha logrado) nos intentó convencer de que el éxito en la vida estaba asociado directamente a la situación económica, pero no a una situación económica que te permitiera tener acceso a lo justo y necesario, sino a una llena de excesos, ostentación y lujos. Así, muchxs crecimos con la idea de que éxito es igual a lujo. 

Una vez más me pregunto ¿qué es lujo?. 

Lo que esa misma lógica intentó incorporarnos, era que lujo era lujo material: tener dinero para viajar mucho, comer a destajo y comprar cosas que nadie más pudiera tener. Lujo como exclusividad.


Hoy, que se trató de comprar la felicidad de lxs chilenxs a costa de tarjetas de crédito, ya el antiguo lujo como exclusividad pasó a la historia. Entre el acceso acumulando deudas y las falsificaciones de muchos productos exclusivos, el antiguo lujo ya no era cosa de algunos, ahora cualquier persona común podía acceder a eso. Situación chilena triste pero real: gente que frente a las necesidades básicas prioriza lo que puede ostentar antes de lo vital, con tal de sentir que pertenece a cierto estrato de la sociedad.


El “crecimiento del país” nos “embolinó la perdiz” y nos convenció de que para ser exitosos en la vida debíamos pasar más de 12 años en un sistema educacional basado en la competencia (que la mayoría de las veces debilita y oculta tus más grandes habilidades); para entrar a la universidad 5 años más y convencerte de que lo que obtengas ahí no será suficiente y probablemente deberás pagar estudios 2 años más (si es que no es más tiempo) para que recién puedas ser realmente valorado como un profesional sabio; en un mundo que al salir a su encuentro seguirá presionando por la competencia e intentará hacerte sentir que tu valor está dado por el certificado de estudios que alguna institución, a la que le pagaste por años, pudo darte.

Es un tema largo que nos abre muchas aristas, pero quiero quedarme en algo puntual. Una vez teniendo todo eso que mencioné antes, ¿qué?.


Si vemos el lujo como exclusividad, definitivamente ya no constituye lo mismo que antes.

En términos prácticos, hoy algo exclusivo -y de lo que solo unos pocos disfrutan- es tener tiempo para vivir y poder decidir qué hacer con nuestros días; es poder compartir largo tiempo con nuestros seres queridos sin presiones; es vivir de la manera en la realmente nos gustaría vivir; es poder alimentarnos de comida real, esa de colores vivos y forma imperfecta que viene de un campo limpio, sano y que cuando la cocinas sale el olor que te remonta a tu infancia; lujo es poder sostenerte económicamente sin tener que hacer sacrificios, es tener relaciones duraderas y construir nuevas que no sean desechables. Lujo es poder desarrollar tu vida de la forma en la que te sientes cómodx, en la que sientes que estás creciendo y que, al mismo tiempo, estás donando parte de ti al mundo.

Es justo y necesario que todxs tengamos la oportunidad, de niñxs, de experimentar en todas las áreas para de adolescentes descubrir lo que nos interesa, de jóvenes aprender de aquello y en la adultez poder devolverlo como un servicio a la sociedad desde la actividad laboral.


Una sociedad justa, entre muchas otras cosas, es una sociedad que te permite descubrir tu naturaleza, desarrollarla y poder vivir de eso, una en donde todos podamos dar de acuerdo a lo que tengamos y recibir de acuerdo a lo que necesitemos, no una que te obligue a sacrificar tus días por un poco de plata a fin de mes, que en muchos casos ni siquiera garantiza el acceso a cosas tan vitales como salud, vivienda o educación. 

Lamentablemente esa es la realidad de hoy, no todxs pueden sostenerse desde sus vocaciones, y por muchas ganas que tengamos, es difícil cambiarlo. Si hoy te ves trabajando en algo solo por dinero, ten calma que no eres la/el únicx, solo debes ser consciente de aquello y -aún en el contexto más complejo- no dejar de buscar y alimentar tu naturaleza, ese es un primer paso y una pequeña resistencia a este cruel sistema, lo que podemos hacer en este intertanto en que somos testigos de la construcción de un nuevo futuro.


Venzamos el mito de que es necesario “romperse el lomo” para que sea valiosa la actividad laboral que realizas. El sacrificio no es necesariamente el camino al éxito, pues el mayor éxito es ser felices hoy, no acumular para ser felices mañana. 



Dani Valenzuela

@intersuficienciasomos

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