Soberanía Alimentaria por @intersuficienciasomos

ALGUNAS REFLEXIONES SOBRE SOBERANÍA ALIMENTARIA.



Parte del antiguo feminismo de los 90` sacaba a las mujeres de la cocina como si el acto de cocinar fuera machista per se. Era de una mujer moderna no saber hacer ni un café y ver la repostería casi como un acto de herejía, entrar a la cocina y moverse con naturalidad en ella era signo de ser sometida y de no poder tomar con fuerza las riendas de tu independencia. 

Por fortuna hoy los tiempos han cambiado y, pese a que aún no todas las personas lo ven así, poco a poco se va entendiendo que la alimentación, más que un rol de género, es un acto de sobrevivencia como tantos otros y que, lejos de restar, es necesario abrir ese espacio.


Cuando se habla de soberanía alimentaria es común que se nos venga a la cabeza una huerta, lo que en parte es real, pero soberanía alimentaria es mucho más que eso. 

La Declaración de Nyéléni, Selingue, Malí 2007 estipula lo siguiente: “La soberanía alimentaria es el derecho de los pueblos a alimentos nutritivos y culturalmente adecuados, accesibles, producidos de forma sostenible y ecológica, y su derecho a decidir su propio sistema alimentario y productivo.”


Acá nos encontramos con otra deficiencia del sistema educacional chileno. Hoy vemos cómo las herramientas que más necesitan los niños, niñas y adolescentes son todas aquellas que justamente no entrega el aparato educativo o a las que lamentablemente ha ido restando horas: desarrollar actividades manuales, hacer actividad física, aprender a gestionar emociones, entender el funcionamiento de la sociedad civil, nadar (en un país que limita casi en un 50% con el mar), conocer tradiciones y lenguas ancestrales, lengua de señas y trato con personas diferentes de sí, comunicación efectiva, meditación, primeros auxilios, cuidado de salud básico, propiedades de las plantas, flora y fauna chilena, entre tantas otras, y una de esas otras es la alimentación. 

Algo tan básico como alimentarnos (y que al mismo tiempo tiene tantas particularidades) está directamente relacionado a la salud y debiera ser algo que nos enseñen desde la infancia para cuando se sea una persona adulta, se pueda ser consciente y, a la vez, practicar y transmitir lo aprendido; lo que a la larga podría aportar, también, a descongestionar el débil sistema de salud pública que existe en Chile.


Para tener una alimentación consciente y equilibrada es necesario conocer de la materia y no tomar las decisiones basándonos en la tabla nutricional impresa en los envases plásticos de un “alimento” de supermercado. Es nuestro deber conocer el valor nutricional de nuestros alimentos, sus propiedades, qué vitamina activa qué nutriente, cómo se vinculan los colores de cada alimento a eso e infinitos conocimientos necesarios para aprender a alimentarnos y a los que debiéramos tener el derecho de acceder transversalmente.


No es casualidad que haya tanta obesidad en Chile y no tiene que ver sólo con los malos hábitos de las personas. ¿Qué buenos hábitos podríamos construir en torno a algo de lo que jamás se nos ha hablado y de lo que nuestros modelos son la mujer ultra delgada que aparece en una caja de cereales?.

Es necesario informarnos, la nutrición no es solo tema de nutricionistas, está ligada a todo lo que hacemos. Es necesario saber de ello para poder planificar de mejor forma nuestros cultivos y así nuestro jardín, para poder nutrirnos respondiendo a la actividad física que realicemos -pues no todas las personas necesitamos lo mismo-, para poder componer correctamente nuestro menú a la hora de cocinar, para mantener fuerte nuestro sistema inmune y ser menos propensas a enfermedades, en fin, necesitamos saber de nutrición para poder ser seres realmente independientes y soberanos.


Por todo lo anterior, la soberanía alimentaria es el derecho a decidir sobre nuestra alimentación en libertad y seguridad. Ser soberanos es un derecho, un derecho a desenvolvernos en lo que realmente creemos sin seguir las pautas escritas por otras personas y menos por la gran industria. Lo he dicho antes y hoy lo repito, no sigamos ningún patrón que no nos haga real sentido o que no sintamos de corazón que queremos incluir en nuestras vidas, de otra manera los cambios que hagamos no serán más que una moda y no podemos transformar eso tan trascendente para la vida del ser humano, en algo meramente pasajero.


Cultivemos, cocinemos, fermentemos, conservemos, pero no solo hoy, hagámoslo cada uno de nuestros días.


Dani Valenzuela

@intersuficiencia

1 comentario

  • Dani, no pudiste haberlo escrito mejor!
    💚✊🏼

    Astrid Sepúlveda Solís

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