OJOS QUE NO VEN…planeta que sí siente. Por @pausada.m

Hace más de 2.300 años, Aristóteles dijo «No se puede ser feliz sino al precio de cierta ignorancia»

Es cierto que no podemos lamentarnos por lo desconocido, pero tampoco es factible vivir eternamente en la ignorancia como consumidores, simplemente para no “sufrir”. El planeta está resintiendo nuestras acciones y la responsabilidad que esto cambie es de nosotros. 

Lo primero que debemos tener en cuenta como consumidores, es que el movimiento del mercado depende de nosotros. Las decisiones que toman las marcas, se basan en cómo actuamos, y eso lleva a que el cambio esté en nuestras manos. 

Hoy en día tenemos cinco veces más ropa que hace veinte años y esto solo nos lleva a acumular prendas baratas y de mala calidad, cuya producción genera consecuencias negativas tanto en el medio ambiente como en las personas que la producen.

Por ello, te contaré las tres mayores consecuencias del “fast fashion”, para que como consumidores aportemos en disminuir los impactos negativos que conlleva la industria de la moda: 

1. “Volúmenes de producción muy por encima de los límites del planeta”

El 97% de los recursos que toma la industria cada año son nuevos, y por tanto, la sobreexplotación de la materia prima es evidente. Se espera que el volumen de moda producida para el 2030 aumente en un 50% a la actual, y en esa misma proporción aumentarán los efectos que conlleva. 

  1. “Contaminación medioambiental”

El 73% de la ropa y tejidos desechados al año termina en vertederos o incinerados, dañando directamente la capa de ozono a través de emisiones nocivas de CO2, que equivalen a un 10% del total anual.

Además, hay que considerar la contaminación industrial del agua, el 20% de ésta proviene de las fábricas de tratamientos y tinturas de tejidos.

  1. “Explotación de trabajadoras”

La industria textil carece de seguridad y salarios dignos para sus trabajadoras, quienes normalmente laburan entre 14 y 16 horas, 7 días a la semana por sueldos muy por debajo de lo ético, donde además, la práctica de trabajo infantil es muy común, ya que se requiere mano de obra poco cualificada.

Como declara la revista de economía internacional Forbes, en su artículo “Esta es la gran amenaza que acecha a la industria de la moda” (2020), 75 millones de personas trabajan actualmente en este rubro, y 80% de ellas corresponden a mujeres entre 18 y 24 años. Según se menciona en el artículo “a una trabajadora de la confección le toma 18 meses ganar lo que el CEO (director ejecutivo) de una marca de ropa gana durante el almuerzo”.

Por el planeta, por las mujeres, niños y niñas que trabajan en moda, y por nosotros mismos, es hora de forzar un cambio, y la única forma de hacerlo es modificando las conductas como consumidores. 

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