Minimalismo Vital

Lo menos es más.

La única manera de liberar tiempo, dinero y energías para nuestras verdaderas prioridades es empezar a eliminar de nuestro día a día todo aquello que no es indispensable y que además nos complica la existencia.

Lo menos es más es la base para simplificar nuestra vida.

Tener menos cosas y de mayor calidad, que suelen durar más, reduce el estrés de la elección y la acumulación.

A lo mejor no suena atractivo reducir pertenencias, compromisos, relaciones, ordenar todo tu entorno, pero después del esfuerzo vas a tener tiempo para disfrutar realmente de tus momentos.

Cuando te propones vivir una vida sencilla, y cuando dejas de dar vueltas para encontrarle una explicación, te das cuenta  que es tan sencillo como vivir con lo que necesitamos.

Cosa que a ratos parece no muy simple por el entorno consumista de la sociedad en la que vivimos, donde se ha privilegiado el tener más que el ser.

Desde mi experiencia, esto no quiere decir que me voy a ir a vivir a la punta de un cerro, sin comodidades ni tecnología. Lo que decidí es dejar de consumir sin pensar en el proceso que hay detrás de cada cosa que adquirir, sino que hacer compras reflexivas:  ¿realmente necesito esto?.

En fin, la forma de descubrir los beneficios en mi vida es la práctica, comenzando por el orden. Que implicó el sacar todo de los closets, de la bodega y de los cajones.

Dónde el tiempo dedicado me significó desde probarme ropa que “iba a usar cuando recuperara el cuerpo de los 20 años” hasta horas revisando fotos y videos transportándome a rememorar momentos de mi vida. Luego, ordenar clasificando y regalar lo que ya no necesitaba. Varias bolsas salieron del departamento con la esperanza de que le servirán a otros, más aún en estos momentos que la cosa se está poniendo complicada con esta pandemia.

Todo este proceso me lleva a vivir en un lugar que refleja mi vida interior.

 Un buen dato si quieres aprender a “ordenar” es el método de Marie Kondo y sus 5 pasos de limpieza:


Paso 1: Descartar por categorías

  • Categorías (en orden): Ropa primero, luego libros, papeles, “komono” (miscelánea) y, por último, recuerdos

Paso 2: Dividir cada categoría en subcategorías según sea necesario. Por ejemplo, poner toda tu ropa en pilas en el piso por subcategorías:

  • Tops (camisas, suéteres, etc.)
  • Pantalones (pantalones, faldas, etc.)
  • Ropa que se debe colgar (chaquetas, abrigos, trajes, etc.)
  • Calcetines
  • Ropa interior
  • Bolsas (bolsos, bolsas de mensajero, etc.)
  • Accesorios (bufandas, cinturones, sombreros, etc.)
  • Ropa para eventos específicos (trajes de baño, uniformes, etc.)
  • Zapatos

Paso 3: Guarda sólo aquellas cosas que despiertan tu alegría.

  • Marie Kondo también usa estas palabras para describir lo que debe guardar: "inspirar alegría", "emoción de placer", "hablarle a su corazón", "lo conmueve" y "amor”.
  • Recoge las cosas una por una y decide si se queda. "La palabra japonesa para curar “es  te-ate” , que literalmente significa 'usar las manos'".

Paso 4: Después de que hayas terminado de descartar, organiza tu espacio completamente.

  • En este paso, solo estás decidiendo dónde colocar algo o dónde almacenarlo.
  • "Solo tengo dos reglas: almacenar todos los artículos del mismo tipo en el mismo lugar y no dispersar el espacio de almacenamiento".

Paso 5: Hazlo todo de una vez.

  • "En japonés, el término es  ikki ni , o 'de una vez'".
  • "El secreto del éxito es este: si ordena de una vez, en lugar de poco a poco, puede cambiar drásticamente tu mentalidad".

 

 

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