La pandemia y su impacto en la salud emocional. Por Denisse Hasbún

 “La incertidumbre es una margarita cuyos pétalos

no se terminan jamás de deshojar”.

 Mario Vargas Llosa.

 Hablar de pandemia, Covid 19 y cuarentena, hoy en el plano emocional, es lo mismo que hablar de inseguridad, incertidumbre e incertezas.

 Por primera vez, en un siglo, nos vemos expuestos a una realidad que probablemente habríamos podido sólo imaginar. Conocíamos por la historia las distintas pandemias que azotaron al mundo, pero ¿cómo alcanzaríamos a creer que algo así nos podría golpear?  Pues si, nos tocó y esto nos recuerda que la naturaleza, nunca va a perder frente a la humanidad.

 Nuestras vidas han sido dadas vueltas y arrastradas a caminar por la frágil línea roja, donde nos vemos obligados a cohabitar con nuestras grandes enemigas, “la muerte” y “la incertidumbre”. Resulta paradójico que esas dos palabras que representan algo tan verdadero, nos causen tal aflicción.  Desde que nacemos, lo único que sabemos que es real, es que vamos a morir, así mismo, sabemos que nuestro futuro será incierto. Sin embargo, nuestro inconsciente decide esconder esas realidades para hacernos creer que la vida es mas certera de lo que realmente es y sin lugar a duda, la muerte es una visitante que difícilmente llegará antes de tiempo.

 El resultado de esta jugarreta del inconsciente se traduce en que hoy, que el velo se ha corrido, nuestro estado emocional se vea desequilibrado. Como seres humanos, estamos sólo preparados para aceptar una pequeña cuota de incertidumbre, mientras la mayoría de las variables las podamos controlar. Somos capaces de mirar sólo de reojo a la muerte, mientras sepamos que hay, falsamente, una distancia segura. Pero tanta realidad no, no la podemos soportar.

 Pues bien, la consecuencia de esto, es que hoy nuestro cerebro se encuentra secuestrado por el miedo, el sistema simpático activado sin control, niveles de adrenalina y cortisol por las nubes, insomnio, ansiedad, estrés…

Nuestro cuerpo listo para correr, escapar del peligro…Pero ¿hacia dónde corremos? ¿a dónde escapamos? Tenemos esta imperiosa necesidad de huir, sin embargo, estamos obligados a quedarnos en un solo lugar. Nuestra biología manda una cosa, pero nuestra circunstancia obliga a otra. Pareciera un triste contra sentido. Pero ¿podremos encontrar en el problema la solución?

 Tal vez, esta prueba del destino es una invitación a movernos hacia el único lugar al que podemos ir, hacia adentro.  Poder volver a conectar con nosotros mismos, observar nuestras emociones y gestionarlas desde nuestras propias capacidades. Buscar lo que necesitamos mejorar. Navegar con la impermanencia como timón. Dejar de aferrarnos para sentir, escuchar, respirar. Dominar la calma interior en medio del caos externo, poder parar a cuestionar el camino, cuestionar el sentido…

 Puede ser que, si estamos realmente dispuestos, podremos ver a estas compañeras silenciosas que han caminado siempre a nuestro lado, que hoy al hacerse tan palpables, nos entregan con su presencia, en realidad, un regalo.

Denisse Hasbún Z.

Psicoterapeuta.

Psp. Magister en Mediación

Familiar. Coach ICC.  Master en Programación Neurolinguística.

Terapeuta E.M.D.R y T.I.C

denissehasbun@gmail.com

 

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